<p dir="ltr">Por: Mat&iacute;as Rodr&iacute;guez, Analista Comercial en Ehrlich La p&eacute;rdida y el desperdicio de alimentos constituyen uno de los mayores desaf&iacute;os para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad a nivel mundial. Adem&aacute;s del impacto econ&oacute;mico que representan para productores, industrias y consumidores, implican un enorme desaprovechamiento de recursos naturales como agua, energ&iacute;a, suelo y mano de obra, al tiempo que incrementan las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producci&oacute;n de alimentos que finalmente nunca llegan a ser consumidos. <p dir="ltr">Las cifras publicadas por las Naciones Unidas reflejan la magnitud del problema. Actualmente se desperdicia el 17% de todos los alimentos disponibles para consumo humano en el mundo, lo que equivale a 1.030 millones de toneladas de alimentos descartados cada a&ntilde;o. En promedio, cada persona desperdicia 121 kilogramos de alimentos por a&ntilde;o, de los cuales 74 kilogramos corresponden a los hogares, responsables del 61% del desperdicio mundial. <p dir="ltr">Desde una perspectiva ambiental, el impacto tambi&eacute;n es significativo: entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero est&aacute;n asociadas con alimentos que nunca llegan a consumirse. En Am&eacute;rica Latina se desperdician aproximadamente 348.000 toneladas de alimentos por d&iacute;a, lo que representa alrededor de 127 millones de toneladas al a&ntilde;o, considerando las p&eacute;rdidas y desperdicios generados a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, desde la producci&oacute;n primaria hasta el consumo final. <p dir="ltr">La situaci&oacute;n en Argentina tampoco es ajena a esta realidad. Seg&uacute;n estimaciones de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura (FAO), cada a&ntilde;o se pierden o desperdician alrededor de 16 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale a casi 1 kg por habitante por d&iacute;a. <p dir="ltr">Frente a este escenario, la industria alimentaria ocupa un rol estrat&eacute;gico para reducir estas p&eacute;rdidas mediante la incorporaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as, mejoras en los procesos y una adecuada gesti&oacute;n de la conservaci&oacute;n de los productos. La disminuci&oacute;n del desperdicio no depende de una &uacute;nica soluci&oacute;n, sino de la combinaci&oacute;n de m&uacute;ltiples herramientas que permitan preservar la calidad e inocuidad de los alimentos durante toda su vida &uacute;til. Comprender d&oacute;nde se producen las p&eacute;rdidas <p dir="ltr">Es importante diferenciar dos conceptos que suelen utilizarse indistintamente. Las p&eacute;rdidas de alimentos ocurren principalmente durante las etapas de producci&oacute;n, procesamiento, almacenamiento y distribuci&oacute;n, generalmente por causas t&eacute;cnicas o log&iacute;sticas. En cambio, el desperdicio de alimentos corresponde a productos aptos para el consumo que son descartados en la comercializaci&oacute;n o por el consumidor final. <p dir="ltr">En muchos casos, estos descartes no responden necesariamente a una p&eacute;rdida de inocuidad, sino a cambios en el aspecto, color, textura o percepci&oacute;n de frescura del producto. En el &aacute;mbito comercial, tambi&eacute;n pueden producirse por una permanencia excesiva en g&oacute;ndola o por una gesti&oacute;n inadecuada de la rotaci&oacute;n. Esto demuestra que la conservaci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas de calidad puede ser tan importante como la preservaci&oacute;n de la inocuidad. <p dir="ltr">En el &aacute;mbito industrial, las principales causas incluyen deterioro microbiol&oacute;gico, oxidaci&oacute;n, deshidrataci&oacute;n, da&ntilde;os mec&aacute;nicos, contaminaci&oacute;n cruzada, errores de planificaci&oacute;n y fallas en la cadena de fr&iacute;o. Muchas de ellas pueden minimizarse mediante decisiones de dise&ntilde;o de procesos y tecnolog&iacute;as de conservaci&oacute;n adecuadas. La industria como parte de la soluci&oacute;n <p dir="ltr">Aunque una parte importante del desperdicio ocurre en los hogares, una proporci&oacute;n considerable de las p&eacute;rdidas se origina durante la producci&oacute;n, el procesamiento, el almacenamiento y la distribuci&oacute;n. Esto convierte a la industria alimentaria y gastron&oacute;mica en un actor clave para implementar estrategias que permitan aumentar la vida &uacute;til de los alimentos, optimizar los procesos productivos, reducir mermas y asegurar que una mayor cantidad de productos llegue al consumidor en condiciones &oacute;ptimas de calidad e inocuidad. <p dir="ltr">La combinaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as de conservaci&oacute;n, sistemas de gesti&oacute;n de calidad, monitoreo de procesos, innovaci&oacute;n en envases y una adecuada planificaci&oacute;n de la producci&oacute;n constituye una de las herramientas m&aacute;s efectivas para disminuir las p&eacute;rdidas a lo largo de la cadena de valor. El envase como herramienta de conservaci&oacute;n <p dir="ltr">Tradicionalmente, el envase fue considerado un elemento destinado principalmente a contener y transportar alimentos. Sin embargo, hoy constituye una de las principales barreras tecnol&oacute;gicas para preservar la calidad del producto. Un sistema de envasado correctamente dise&ntilde;ado permite reducir la transferencia de ox&iacute;geno y vapor de agua, proteger frente a contaminaciones externas y disminuir el deterioro f&iacute;sico durante la distribuci&oacute;n. <p dir="ltr">La selecci&oacute;n del material de envase resulta determinante. La permeabilidad al ox&iacute;geno, al di&oacute;xido de carbono y a la humedad debe adecuarse a cada alimento. Productos secos requieren una elevada barrera al vapor de agua, mientras que alimentos grasos necesitan minimizar el ingreso de ox&iacute;geno para evitar el enranciamiento oxidativo. Asimismo, el tama&ntilde;o del envase tambi&eacute;n influye sobre el desperdicio. Presentaciones adaptadas a distintos tipos de consumidores permiten disminuir la cantidad de alimento descartado luego de su apertura. Envasado al vac&iacute;o y atm&oacute;sferas modificadas <p dir="ltr">Entre las tecnolog&iacute;as de conservaci&oacute;n m&aacute;s difundidas se encuentran el envasado al vac&iacute;o y el envasado en atm&oacute;sfera modificada (MAP). <p dir="ltr">El vac&iacute;o elimina gran parte del ox&iacute;geno presente dentro del envase, reduciendo la velocidad de las reacciones oxidativas y limitando el crecimiento de numerosos microorganismos aerobios responsables del deterioro. Esta tecnolog&iacute;a resulta especialmente efectiva para carnes, quesos, embutidos, pescados, productos cocidos y numerosos alimentos preparados. <p dir="ltr">La atm&oacute;sfera modificada reemplaza el aire por mezclas controladas de gases como di&oacute;xido de carbono (CO?), nitr&oacute;geno (N?) y, en algunos casos, ox&iacute;geno (O?), cuya proporci&oacute;n depende de las caracter&iacute;sticas de cada alimento. <p dir="ltr">El di&oacute;xido de carbono posee efecto bacteriost&aacute;tico sobre numerosos microorganismos alterantes y contribuye a prolongar la vida &uacute;til, mientras que el nitr&oacute;geno act&uacute;a como gas inerte, evitando el colapso del envase y desplazando el ox&iacute;geno residual. En carnes rojas frescas, por ejemplo, tambi&eacute;n pueden emplearse mezclas con ox&iacute;geno para mantener el color caracter&iacute;stico del producto. Optimizaci&oacute;n de procesos y planificaci&oacute;n: el sistema sous vide de cook &amp; chill <p dir="ltr">De la mano del envasado al vac&iacute;o, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas el sector gastron&oacute;mico ha incorporado su utilizaci&oacute;n para la cocci&oacute;n de distintos alimentos, particularmente carnes, debido a los m&uacute;ltiples beneficios sobre la calidad y la estandarizaci&oacute;n del proceso. <p dir="ltr">La combinaci&oacute;n del sous vide con el sistema cook &amp; chill permite elaborar comidas listas para consumir bajo condiciones controladas y, mediante una adecuada pasteurizaci&oacute;n, enfriamiento r&aacute;pido y conservaci&oacute;n refrigerada, prolongar su vida &uacute;til. Al mismo tiempo, la cocci&oacute;n dentro de un envase cerrado reduce significativamente las p&eacute;rdidas de agua por evaporaci&oacute;n, disminuyendo las mermas propias del proceso y mejorando el rendimiento de las materias primas. Esto permite aprovechar una mayor proporci&oacute;n del alimento producido y reducir el desperdicio asociado tanto a la cocci&oacute;n como al almacenamiento. La cadena de fr&iacute;o como factor determinante <p dir="ltr">La tecnolog&iacute;a de conservaci&oacute;n solo alcanza su m&aacute;ximo potencial cuando se mantiene una cadena de fr&iacute;o continua. <p dir="ltr">Variaciones de pocos grados durante el almacenamiento o transporte pueden acelerar significativamente el crecimiento microbiano y reducir la vida &uacute;til prevista. La incorporaci&oacute;n de sistemas de monitoreo continuo de temperatura, registros digitales y procedimientos estandarizados permite detectar desviaciones antes de que afecten la calidad y seguridad del alimento. Desaf&iacute;os, innovaci&oacute;n y cambio cultural <p dir="ltr">Uno de los principales desaf&iacute;os asociados al uso de envases pl&aacute;sticos es su impacto ambiental una vez cumplida su funci&oacute;n. La generaci&oacute;n de residuos y la persistencia de determinados materiales en el ambiente impulsan el desarrollo de alternativas biodegradables, reciclables y de menor impacto, as&iacute; como una mejor gesti&oacute;n de los residuos mediante sistemas de recuperaci&oacute;n y reciclado. <p dir="ltr">Sin embargo, este desaf&iacute;o debe analizarse considerando tambi&eacute;n el papel que cumple el envase en la reducci&oacute;n del desperdicio. Un envase que permite prolongar la vida &uacute;til de un alimento puede evitar un impacto ambiental mucho mayor que el generado por el propio material de empaque. Por ello, el desaf&iacute;o para la industria consiste en encontrar un equilibrio entre protecci&oacute;n del alimento, seguridad, vida &uacute;til y sostenibilidad del envase. <p dir="ltr">Este proceso tambi&eacute;n requiere un cambio cultural por parte de los consumidores, donde el precio no sea el &uacute;nico factor que determine la decisi&oacute;n de compra. La sustentabilidad debe incorporarse progresivamente como un criterio de valor, aun cuando algunas alternativas presenten inicialmente mayores costos hasta alcanzar una mayor escala y masificaci&oacute;n. <p dir="ltr">La reducci&oacute;n de las p&eacute;rdidas y el desperdicio de alimentos requiere, en definitiva, una mirada integral. Tecnolog&iacute;a, procesos, envases, log&iacute;stica, capacitaci&oacute;n y h&aacute;bitos de consumo deben trabajar conjuntamente para lograr que una mayor proporci&oacute;n de los alimentos producidos llegue finalmente a la mesa. <p dir="ltr">M&aacute;s informaci&oacute;n:&nbsp; <p dir="ltr">https://ehrlich.com.ar/&nbsp;