<p dir="ltr">Por: Natalia Basso, especialista en Sistemas Agroalimentarios y Sostenibilidad. Gerente de VesicaBiz SRL. Durante d&eacute;cadas, la competitividad de la industria c&aacute;rnica se midi&oacute; bajo par&aacute;metros comerciales e higi&eacute;nico-sanitarios. Lograr el estatus sanitario oficial, certificar la inocuidad y optimizar los rendimientos por gancho, constituyeron los pilares para acceder a los mercados. Sin embargo, las reglas de juego globales experimentan un cambio estructural. Hoy, la calidad comercial tradicional es el piso obligatorio de entrada, mientras que la transparencia socioambiental se transforma en el pasaporte para los mercados m&aacute;s sofisticados, impulsados por las expectativas de los consumidores y las nuevas regulaciones. <p dir="ltr">En este escenario, conceptos como productividad y eficiencia adquieren una dimensi&oacute;n integral. Ya no se trata &uacute;nicamente de maximizar el volumen f&iacute;sico, sino de gestionarlo reduciendo los impactos negativos del negocio sobre aspectos sociales, ambientales y econ&oacute;micos. Bajo esta mirada, la excelencia operativa se conecta con la sostenibilidad. Un ejemplo es la mitigaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas de alimentos que impacta directamente en el aprovechamiento de la materia prima, la reducci&oacute;n de mermas y la revalorizaci&oacute;n de subproductos industriales, operando como palanca de rentabilidad y resiliencia. <p dir="ltr">As&iacute;, la sostenibilidad deja de ser una acci&oacute;n voluntaria o de marketing para transformarse en un activo estrat&eacute;gico. En una industria bajo constante escrutinio, la capacidad de estructurar datos socioambientales fidedignos es una herramienta para mantener los mercados actuales y proyectar el negocio a largo plazo. <p dir="ltr"> Cuatro estadios de madurez en la industria c&aacute;rnica <p dir="ltr">Una revisi&oacute;n de los canales digitales de las principales empresas frigor&iacute;ficas del pa&iacute;s muestra una realidad heterog&eacute;nea. La industria c&aacute;rnica local transita la agenda de sostenibilidad con distintos niveles de avance, donde conviven enfoques que podemos agrupar en cuatro estadios de madurez. <p dir="ltr">Estadio 1: Inocuidad y aptitud comercial. Empresas enfocadas exclusivamente en credenciales de calidad higi&eacute;nico-sanitaria. Su prioridad es el aseguramiento de la inocuidad y el cumplimiento de protocolos exigidos por organismos oficiales (HACCP, BPM, BRCGS) y auditor&iacute;as de bienestar animal. Es un perfil operativo y de cumplimiento b&aacute;sico. <p dir="ltr">Estadio 2: Compromiso y RSE tradicional. Organizaciones que estructuran su visi&oacute;n a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas corporativas, c&oacute;digos de &eacute;tica y programas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), aunque con informaci&oacute;n fragmentada. Coexisten acciones filantr&oacute;picas comunitarias con inversiones en planta orientadas a la eficiencia energ&eacute;tica, optimizaci&oacute;n del agua, tratamiento de efluentes y valorizaci&oacute;n de subproductos. <p dir="ltr">Estadio 3: Reporte estandarizado. Empresas que transforman sus acciones en datos auditables y comparables mediante un Reporte de Sostenibilidad anual. Adoptan marcos internacionales como los Est&aacute;ndares GRI, SASB espec&iacute;fico para carnes y derivados, y los ODS. La gesti&oacute;n del impacto ambiental y social se integra formalmente a la gobernanza corporativa. <p dir="ltr">Estadio 4: Plataforma y monitoreo digital. La sostenibilidad pasa de ser un documento est&aacute;tico anual a una plataforma digital din&aacute;mica de rendici&oacute;n de cuentas. El eje es la transparencia y la trazabilidad de la cadena de valor en tiempo real. <p dir="ltr">M&aacute;s all&aacute; del estadio en el que se encuentre hoy su organizaci&oacute;n, lo fundamental es iniciar el recorrido con peque&ntilde;os pasos firmes. En la agenda de la sostenibilidad, la constancia y la mejora continua importan m&aacute;s que el punto de partida. Considerando esto, &iquest;cu&aacute;l es su pr&oacute;ximo paso? El impacto externo y la eficiencia interna <p dir="ltr">El reporte de sostenibilidad bajo est&aacute;ndares internacionales opera como una herramienta de gesti&oacute;n comercial, legal e industrial que conecta las exigencias globales con la realidad de la planta. <p dir="ltr">Por un lado, estructurar esta informaci&oacute;n contribuye a responder a exigencias regulatorias internacionales, como puede ser el Reglamento de la Uni&oacute;n Europea sobre productos libres de deforestaci&oacute;n (EUDR), que traslada la carga de la prueba al exportador mediante sistemas de debida diligencia y geolocalizaci&oacute;n. En estos casos, el reporte puede ordenar la arquitectura de datos requerida para el ingreso de la mercader&iacute;a. Esta l&oacute;gica aplica tambi&eacute;n al retail donde los grandes compradores B2B asumen compromisos de reducci&oacute;n de emisiones de Alcance 3, por lo que los proveedores sin datos estandarizados corren el riesgo de ser desplazados. A nivel local, el reporte unifica los esfuerzos de desarrollo comunitario y gobernanza, respaldando con datos las acciones de valor social en educaci&oacute;n, salud o infraestructura. <p dir="ltr">Puertas adentro, el proceso suele iniciar con dificultades. La recopilaci&oacute;n de datos inicial es compleja y exige un esfuerzo extra a equipos enfocados en la urgencia diaria. La dispersi&oacute;n de registros puede generar fricciones. No obstante, mediante la pr&aacute;ctica anual, el reporte se transforma en una herramienta para revisar costumbres operativas y redise&ntilde;ar procedimientos ineficientes, favoreciendo adem&aacute;s el intercambio entre &aacute;reas. <p dir="ltr"> <p dir="ltr">La disponibilidad de datos estandarizados brinda el respaldo t&eacute;cnico para la toma de decisiones. Permite visibilizar variables cr&iacute;ticas como el consumo de agua por tonelada producida, la eficiencia t&eacute;rmica de calderas o el rendimiento de c&aacute;maras de fr&iacute;o. Asimismo, es la plataforma para monitorear indicadores de productividad, como la mitigaci&oacute;n de p&eacute;rdidas de alimentos en desposte y log&iacute;stica, o el porcentaje de subproductos revalorizados. Finalmente, ante un sector financiero que eval&uacute;a criterios ESG, disponer de datos estructurados es un activo favorable para mejorar la calificaci&oacute;n de riesgo y facilitar el acceso a l&iacute;neas de cr&eacute;dito orientadas a la modernizaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo ordenar los datos existentes? <p dir="ltr">Avanzar hacia un reporte formal no implica construir informaci&oacute;n desde cero. Los frigor&iacute;ficos, especialmente los exportadores, generan diariamente un volumen significativo de datos operativos que suelen estar compartimentados. Las auditor&iacute;as sanitarias, certificaciones de inocuidad, registros de bienestar animal y sistemas de trazabilidad constituyen la materia prima fundamental. El desaf&iacute;o radica en estructurar esa base bajo est&aacute;ndares reconocidos. <p dir="ltr">En este ordenamiento, los dos marcos internacionales m&aacute;s utilizados funcionan de manera complementaria: <p dir="ltr">Por un lado, los Est&aacute;ndares GRI (Global Reporting Initiative) proponen una matriz para comunicar los impactos de la empresa hacia el entorno (medio ambiente, trabajadores y comunidades). Para el sector c&aacute;rnico, adem&aacute;s de los contenidos generales, se aplican gu&iacute;as espec&iacute;ficas para la gesti&oacute;n h&iacute;drica y efluentes, cambio clim&aacute;tico, emisiones, residuos y p&eacute;rdidas de alimentos, evaluaci&oacute;n ambiental de proveedores, marketing y etiquetado, entre otros1. <p dir="ltr">Por otro lado, el marco SASB (Sustainability Accounting Standards Board) se orienta al mercado financiero y a los factores socioambientales vinculados a la estabilidad del negocio. En su m&oacute;dulo &quot;Carnes, aves y l&aacute;cteos&quot;, sugiere m&eacute;tricas de emisiones de Alcance 1, consumo energ&eacute;tico y gesti&oacute;n del agua en zonas de estr&eacute;s h&iacute;drico. Su valor radica en la atenci&oacute;n a la cadena de suministro e inocuidad, relevando datos sobre retiros de producto, uso regulado de antibi&oacute;ticos, uso del suelo, planes de conservaci&oacute;n de proveedores y bienestar animal. Su adopci&oacute;n permite presentar una gesti&oacute;n del riesgo m&aacute;s robusta ante compradores o financistas. <p dir="ltr">Finalmente, este entramado t&eacute;cnico se complementa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Aunque no son un est&aacute;ndar certificable, operan como una gu&iacute;a estrat&eacute;gica y un lenguaje universal para asociar las m&eacute;tricas operativas con metas globales de producci&oacute;n y consumo responsables. Conclusi&oacute;n: del documento institucional a la arquitectura de datos <p dir="ltr">El abordaje de la sostenibilidad en la industria c&aacute;rnica se encuentra en transici&oacute;n, dejando de ser una acci&oacute;n voluntaria para integrarse en la estrategia de negocio. En el mercado global actual, el reporte bajo est&aacute;ndares internacionales es valorado como una estructura de datos capaz de respaldar el valor de la producci&oacute;n ante exigencias externas. <p dir="ltr">Para el sector de carnes en Argentina, el desaf&iacute;o radica en estructurar y unificar los esfuerzos operativos que ya se realizan diariamente en las plantas. Este ordenamiento se presenta como una herramienta &uacute;til para respaldar el acceso a mercados exigentes y opciones de financiamiento, as&iacute; como tambi&eacute;n para optimizar la productividad interna y abordar ineficiencias como las p&eacute;rdidas de alimentos. <p dir="ltr">En &uacute;ltima instancia, la competitividad sectorial ya no depender&aacute; &uacute;nicamente de las ventajas naturales o del estatus sanitario, sino tambi&eacute;n de la capacidad para traducir la calidad productiva en indicadores socioambientales s&oacute;lidos y verificables. <p dir="ltr">Referencias: <p dir="ltr">Referencias a los est&aacute;ndar espec&iacute;ficos como GRI 303: Agua y Efluentes; GRI 102: Cambio Clim&aacute;tico; GRI 305: Emisiones; GRI 306: Residuos; GRI 417: Marketing y etiquetado; GRI 13: Agricultura, Acuicultura y Pesca.