Se trata del primer estudio nacional que clasifica toritos Hereford por eficiencia alimenticia. Adem&aacute;s, mide diferencias individuales en producci&oacute;n de carne y la emisi&oacute;n asociadas al proceso digestivo. &ldquo;La integraci&oacute;n de ambos criterios convierte este estudio en un hito para la ganader&iacute;a argentina&rdquo;, asegur&oacute; Jos&eacute; Arroquy &mdash;investigador del INTA Ces&aacute;reo Naredo y Conicet&mdash;, quien detall&oacute;: &ldquo;Con datos propios y medidos en condiciones controladas, logramos mostrar que existen toritos que se destacan simult&aacute;neamente por su eficiencia y por su desempe&ntilde;o en este tipo de producci&oacute;n&rdquo;. Seg&uacute;n explic&oacute;, &ldquo;es una combinaci&oacute;n muy valiosa porque aporta informaci&oacute;n concreta para orientar la selecci&oacute;n de reproductores superiores&rdquo;. <p style="text-align: center;"> Los estudios realizados sobre m&aacute;s de 70 toritos de las principales caba&ntilde;as Hereford del pa&iacute;s permitieron medir el consumo de alimento, a ganancia diaria de peso, la conversi&oacute;n y el &iacute;ndice de consumo residual (RFI), una herramienta clave para identificar animales que logran m&aacute;s con menos. Las diferencias encontradas fueron contundentes: entre el toro m&aacute;s eficiente y el menos eficiente hubo 1,85 kilos diarios de diferencia en consumo, pese a lograr niveles equivalentes de producci&oacute;n. &ldquo;Las mediciones mostraron contrastes muy marcados entre individuos&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Mar&iacute;a Coria &mdash;investigadora del INTA Ces&aacute;reo Naredo y responsable t&eacute;cnica del estudio&mdash;. &ldquo;Cuando un torito con consumo residual negativo produce igual o m&aacute;s que otro que necesita una mayor ingesta, estamos frente a un reproductor con un valor diferencial para cualquier planteo ganadero&rdquo;. En promedio, los animales ganaron 86,5 kilos durante la prueba, con picos de 112,5 kilos en los mejores ejemplares. La conversi&oacute;n alimenticia oscil&oacute; entre 4,94 y 9,76 kilos de materia seca por kilo ganado, una amplitud que confirma la importancia de disponer mediciones precisas para orientar la selecci&oacute;n gen&eacute;tica. Este estudio tiene como marco el convenio firmado en 2024 entre Hereford Argentina y el INTA para mejorar la productividad a partir de mostrar, recopilar datos y medir la cadena ganadera. Impulsado por el Centro Regional Buenos Aires Sur y el Programa Carnes y Fibras Animales del INTA, este trabajo identifica oportunidades y nuevos conocimientos de la investigaci&oacute;n de frontera para promover sistemas de producci&oacute;n. Interpretar los datos en la producci&oacute;n Sumado al consumo residual, el equipo de investigaci&oacute;n del INTA midi&oacute;, por primera vez, diferencias individuales en la producci&oacute;n de gas asociado al proceso fermentativo caracter&iacute;stico de los bovinos. Hereford es la primera raza del pa&iacute;s en evaluar este par&aacute;metro relacionado con el ambiente. Se identificaron animales que combinan bajo consumo residual &mdash;menos gasto en alimentaci&oacute;n&mdash; con mayores ganancias de peso individual, rasgos que comienzan a ganar relevancia en los programas de evaluaci&oacute;n modernos. &ldquo;Lo interesante es que aparecen toritos que son m&aacute;s eficientes en el uso del alimento y que producen significativamente menos gas&rdquo;, afirm&oacute; Arroquy, al tiempo que reconoci&oacute; que &ldquo;la superioridad en eficiencia es una oportunidad para fortalecer los criterios de selecci&oacute;n&rdquo;. Por su parte, Coria enfatiz&oacute; la relevancia de esta novedad t&eacute;cnica: &ldquo;Por primera vez podemos mirar ambas caracter&iacute;sticas en conjunto. Eso les da a las caba&ntilde;as una herramienta inmediata para diferenciar individuos y proyectar avances en sus rodeos&rdquo;. Un trabajo que ser&aacute; faro para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os El estudio obtuvo sus primeros resultados y avanza hacia nuevos desaf&iacute;os: procesar los datos de toritos evaluados en 2024-2025 para ampliar la base y comparar resultados entre a&ntilde;os. &ldquo;Necesitamos seguir sumando individuos y l&iacute;neas gen&eacute;ticas&rdquo;, apunt&oacute; Arroquy. Es que, seg&uacute;n explic&oacute;, &ldquo;cuantos m&aacute;s datos tengamos, mayor ser&aacute; la precisi&oacute;n y el poder de selecci&oacute;n&rdquo;. Para Coria, la clave del logro est&aacute; en la construcci&oacute;n de conocimiento acumulable: &ldquo;Lo valioso es que este es un camino que reci&eacute;n empieza. Cada nueva prueba aporta informaci&oacute;n que permite mejorar la gen&eacute;tica desde la base, con criterios modernos y comprobados&rdquo;. El trabajo se desarroll&oacute; con comederos autom&aacute;ticos, de registro individual, an&aacute;lisis detallados y la participaci&oacute;n de distintas unidades del INTA. &ldquo;Este tipo de evaluaciones son parte de la identidad del INTA: medir, comprobar y generar informaci&oacute;n &uacute;til para el productor&rdquo;, resumi&oacute; Arroquy, para quien la eficiencia, las mediciones con rigor y basadas en comparaciones reales entre individuos son un pilar concreto para el futuro de la cadena c&aacute;rnica.